• Diario de Alcobendas

"El barrio en red", por Red Apoyo Vecinal Alco Sanse

Participar de la sociedad no consiste solo en refrendar o no en las urnas las decisiones de aquellas personas que dirigen nuestros municipios. Tampoco en asistir a las actividades o eventos que se nos proponen desde estos espacios de forma pasiva, ni en rellenar una instancia en la que solicitamos un nuevo campo de fútbol o más locales para ensayar. Participar supone implicarse, arremangarse y empujar para conseguir aquello que nos proponemos.





Entendiendo de este modo la participación, ésta se presenta como una herramienta esencial para modificar la realidad. Así surgió la Red de Apoyo Vecinal de AlcoSanse, un espacio en el que vecinas y vecinos se organizaban para tratar de ayudar a cubrir una serie de necesidades (sin dejar de exigir responsabilidades a la administración). Sin embargo, no somo las únicas. San Sebastián (y Alcobendas) está plagada de pequeñas asociaciones, en la mayoría de las ocasiones demasiado aisladas entre sí, con el mismo objetivo, pero trabajando desde distintas perspectivas, como son los Derechos Humanos, la infancia, la salud mental o los mayores.


"La participación no es solo un medio para modificar la realidad, también nos permite generar un tipo de ocio del que no seamos un simple espectador"


Pero la participación no es solo un medio para modificar la realidad, también nos permite generar un tipo de ocio del que no seamos un simple espectador, un consumidor. Un ocio que no está planteado como un servicio, o en la mayoría de los casos, como un negocio. Desde clubes deportivos, que van del fútbol a la petanca, a asociaciones de juego de mesa, coros, grupo de astronomía o agrupaciones regionales. Hay para todos los gustos, pero si no

encontrásemos ese espacio que buscamos, la participación también nos deja margen para juntarnos con amigos y con algo de esfuerzo e ilusión -siempre cuesta empezar-, crearlo.


Por último, resaltamos la gran experiencia personal que resulta de la participación en este tipo de espacios. De ello pueden dar buena cuenta aquellas personas que desde su niñez han formado parte de Asociaciones de barrio dedicadas a la infancia y adolescencia, muchas de las cuales, han continuado participando durante su juventud y vida adulta a fin de facilitar esa misma experiencia a las siguientes generaciones. Pero también lo podemos hacer aquellas personas que nos hemos incorporado siendo más mayores, o que hemos entendido lo que es realmente la participación más tarde: la satisfacción de empujar con más gente en una misma dirección, el aprendizaje de acceder a otras realidades, como la de las personas con discapacidad intelectual, conocer mejor y compartir tiempo con tus convecinos o la posibilidad de construir algo de manera conjunta.


También nos podemos preguntar, ¿acaso no hemos peleado para que la administración se ocupe de estas cosas? ¿no estamos asumiendo un trabajo que no deberíamos hacer nosotras? Hay un ejemplo que ilustra a la perfección el punto que defendemos en estas líneas. Es -más bien, era- fácil pasear por la feria de nuestro pueblo para darnos cuenta de que hay agrupaciones que contratan un catering para gestionar su caseta, convirtiéndolo en un servicio, que es el mismo en Sanse que en Fuenlabrada.


"Hay que entender que mucha gente no percibe que la participación sea eso"


Mientras, otras ponen su esfuerzo, su trabajo y su ilusión para hacer de sus casetas un espacio genuino, con identidad: un espacio popular. Pero es que hay que entender que mucha gente no percibe que la participación sea eso, y así se explica que en Madrid, cines de verano gestionados por asociaciones vecinales (Cinema Usera) pasen a ser dirigidos por el mejor postor, o que pequeñas asociaciones de intervención socioeducativa con especial arraigo en los barrios (Asociación Caminar, Talloc y un largo etcétera) tengan que competir con grandes empresas, dispuestas a regatear en calidad y derechos laborales, para mantenerse en activo.


Frente a esta percepción, nociva a todas luces para la relación vecinal, animamos a participar de la vida de su barrio. Participe de la Red de Apoyo junto con sus vecinas y vecinos; participe de las Asociaciones de su pueblo, algunas de las cuales agonizan por resistir tras décadas de existencia. Cree tejido asociativo, movimiento vecinal y espacios de reunión. Frente a la pasividad, muévase, aunque sea simplemente por su propio bien. Participe.

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