• Diario de Alcobendas

Las flores del barrio nunca mueren

Artículo de opinión de Red de Apoyo Vecinal de Alcobendas



Alcobendas, un modelo de ciudad, o eso nos cuentan. Cuando decimos que somos de Alcobendas, del norte de Madrid, la gente directamente piensa en La Moraleja y en un nivel de vida alto. ¿Os ha pasado? Conocemos mucha gente del barrio a la que sí. Esto normalmente provoca confusión, ya que la mayoría de los vecinos y vecinas vivimos en nuestro día a día, un Alcobendas totalmente distinto.


Menos de un kilómetro de distancia separa las grandes y lujosas casas, los coches caros y la seguridad privada, de las casas bajas y los pisos de 40 metros cuadrados compartidos por varias familias. Y estas diferencias ellos las tienen muy claras. Cuando las autoridades competentes decidieron confinar Alcobendas por primera vez, una mujer de La Moraleja que no estaba muy de acuerdo con estas medidas, lo justificó diciendo: “No estamos mezclados con la gente de Alcobendas que vive en pisos”.


Alcobendas. Uno de los municipios más ricos de España. En el que, durante los primeros meses de pandemia, se llegaron a formar colas de unas 300 personas esperando a recibir una ayuda de alimentos. No resulta extraño que también sea uno de los municipios con mayor diferencia de renta per capita de Madrid.


Alquileres impagables, altos porcentajes de paro, madres solteras cuidando de familias numerosas, servicios sociales saturados que derivan casos a grupos de apoyo como la Red de Apoyo Vecinal Alcosanse o la Plataforma Vecinal Sanse-Alcobendas. La pandemia ha agravado una crisis que ya existía de antes, y ha hecho sus efectos mucho más visibles. Mientras que los servicios sociales se veían desbordados, la aplicación útil de los presupuestos de ayuda al COVID realmente sigue en el aire. Un ejemplo está en Sanse, dónde ni siquiera se ha puesto en marcha la tan esperada despensa municipal, pero si se han invertido miles de euros en la construcción de un nuevo edificio destinado a Servicios Sociales.


Mientras este edificio se construye, familias de Sanse y Alcobendas nos contactan a diario solicitando alimentos, material escolar, productos de higiene, ropa o simplemente un apoyo y un acompañamiento que no encuentran en las instituciones. Demasiado alejadas de la realidad individual de las personas. De la realidad del barrio.


Esto nos lleva a plantearnos que realmente, hace falta ir más allá de la ayuda institucional. Es necesario retomar la idea de apoyo mutuo y solidaridad que tanto caracterizaba a las gentes de los barrios y los pueblos. Y que se ha visto enterrada bajo el individualismo que impregna la sociedad en la que vivimos.


Proyectos como la red de apoyo se han llevado a cabo por todo Madrid con un éxito rotundo y un mensaje claro: La solidaridad y el apoyo mutuo son necesarios para salir adelante. Y más en momentos tan difíciles como este, en el que hemos podido admirar muy de cerca la enorme capacidad que tienen las personas para apoyarse las unas a las otras en los momentos de necesidad. Y en esas seguimos.


Quizá os resulte raro, pero realmente, lo que más nos separa de esas casas lujosas, esa prepotencia y esos coches caros, no es la renta per capita, sino la generosidad, el respeto, la comunidad. Entre tanta angustia, ha florecido la esperanza. Y es que la solidaridad es la ternura del barrio. Y al final, solo el pueblo salva al pueblo.

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