Salvavidas, señalización, anclaje de escaleras, cloro... Estos son algunos de los aspectos analizados en la Campaña de Inspección de Piscinas realizada por el Servicio de Salud del Ayuntamiento durante este verano. El objetivo de la misma es controlar las piscinas de comunidades de propietarios y reducir el riesgo de accidentes y enfermedades asociadas al uso.
Medidas anti-COVID-19
Otro de los aspectos inspeccionados en esta campaña ha sido el cumplimiento de la normativa de medidas preventivas frente a la COVID-19, en concreto, el control de aforos y el cumplimiento de procedimientos de desinfección. La inspección y la toma de muestras han sido realizadas por el Servicio de Salud, para su posterior traslado al Laboratorio Municipal. Resultados
Este año, se han inspeccionado 68 piscinas, lo que supone un 33% del total (208 instalaciones). Se han detectado fallos estructurales en ocho de las instalaciones inspeccionadas, lo que conlleva al requerimiento a la comunidad de propietarios de la subsanación para la próxima temporada de piscinas.
Las deficiencias más destacadas a nivel estructural han sido salvavidas que carecían de la longitud de cuerda suficiente, piscinas que no tenían señalizada la profundidad y anclajes de escaleras defectuosos.
Por otra parte, el número de muestras recogidas por el servicio de inspección y analizadas por el Laboratorio Municipal ha sido 48. Las deficiencias en las muestras analizadas fueron: ausencia o exceso de cloro, desviaciones de pH y presencia de patógenos. Las desviaciones encontradas en las analíticas han supuesto el cierre preventivo de tres instalaciones, lo que supone el 4.4% de las piscinas inspeccionadas.
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