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Javier, esgrimista en Alcobendas: “tuve compañeros que salieron del armario y en el club no cambió nada”

  • Estela Andrés
  • hace 11 horas
  • 4 Min. de lectura

En el Día contra la Homofobia en el Deporte, Diario de Alcobendas habla con Javier, miembro del Club Recreativo Esgrima Alcobendas y del colectivo LGTB, sobre la inclusión y la diversidad



La esgrima llegó a la vida de Javier casi por casualidad, acompañando a su hermano a un deporte recomendado por motivos de salud, pero con el tiempo se convirtió en mucho más que una disciplina deportiva. Hoy, este esgrimista reflexiona sobre cómo el deporte puede ser un espacio de respeto, inclusión y crecimiento personal, y comparte su experiencia dentro de un entorno donde la diversidad se vive con naturalidad. En el marco del Día contra la Homofobia en el Deporte, Javier habla sobre evolución, visibilidad y el papel fundamental que clubes y deportistas tienen para construir espacios seguros dentro y fuera de la pista.


¿Cómo llegaste a la esgrima y qué significa este deporte para ti a nivel personal?

Mi hermano tenía un problema de espalda y el médico le recomendó practicar algún deporte. Él decidió apuntarse a esgrima con la condición de que yo me apuntara con él. Desde entonces, se ha convertido en mi vida.


Cada vez se habla más de diversidad e inclusión en el deporte. ¿Crees que el mundo deportivo ha evolucionado en este sentido en los últimos años?

Creo que hemos evolucionado mucho y, en concreto, en la esgrima también. Aunque es un deporte minoritario y menos mediático que otros como el fútbol, hemos avanzado al mismo ritmo que el resto, incluso más. En la esgrima hay inclusión de todo tipo y, al menos en nuestro club, es un deporte abierto a todo el mundo; no se excluye a nadie.


Desde tu experiencia, ¿se habla con naturalidad de la diversidad afectivo-sexual dentro del deporte o sigue siendo un tema poco visible? 

Poco a poco la gente expresa su sexualidad con mayor libertad. Cuando era más joven, tuve compañeros que salieron del armario y a algunos les costó más que a otros, pero dentro del club no cambió nada. Seguimos siendo compañeros y todo continuó con normalidad. Antes podía resultar más difícil decir cómo uno se sentía; ahora eso ocurre con menos frecuencia.


¿Por qué crees que sigue siendo importante conmemorar el Día contra la Homofobia en el Deporte? 

Porque todavía hay personas que consideran que la diversidad es algo anormal. Cuanto más se visibilice esta realidad, mejor.


¿Qué papel pueden tener los clubes y los deportistas para crear entornos seguros y respetuosos para todo el mundo?

Deben enseñar a respetar y fomentar la inclusión. Quien no respete estos valores no debería formar parte de ese entorno. En mi club, si alguien no respetara a las personas homosexuales o tuviera actitudes machistas o racistas, no debería estar allí. Es importante marcar límites claros.


En deportes individuales como la esgrima, ¿crees que la presión social o el entorno influyen de manera distinta que en deportes de equipo? 

Aunque la esgrima es mayoritariamente un deporte individual, entrenamos juntos todos los días y tenemos muy buena relación; al final somos un equipo. Además, existe la competición por equipos, donde hacemos mucha piña. El apoyo es fundamental, tanto de los compañeros como de las familias.


¿Has vivido o presenciado alguna situación que te haya hecho reflexionar sobre la importancia del respeto y la inclusión en el deporte? 

Siempre he tenido compañeros homosexuales a quienes les costó decirlo, pero cuando lo hicieron todo siguió con normalidad. También vivimos el caso de una compañera que, años después, inició un proceso de transición, se sometió a tratamiento hormonal y pasó a ser un chico. Cuando nos lo comunicó, comenzó a cambiarse en el vestuario masculino y nadie puso ninguna pega. Fue algo que yo no había vivido antes, pero se trató con total normalidad.


¿Qué mensaje te gustaría transmitir a jóvenes deportistas que puedan sentirse diferentes o que tengan miedo a mostrarse tal y como son? 

Que se apoyen en sus familias y amigos, que sean valientes. Si las personas cercanas les quieren, les van a respetar. No deben tener miedo, porque contarán con su apoyo frente a quienes aún viven con prejuicios.


Mirando al futuro, ¿qué cambios te gustaría ver en el deporte para que sea un espacio todavía más abierto e inclusivo? 

En el ámbito de la esgrima, al ser un deporte minoritario, me gustaría que tuviera más visibilidad en televisión, radio y medios digitales. Existen muchos deportes más allá del fútbol o el baloncesto, y hay jóvenes con gran talento en disciplinas menos mediáticas. También animaría a los jóvenes a practicar deporte: abre muchas puertas y es salud.


Para terminar, ¿qué valores crees que la esgrima puede aportar a la convivencia y al respeto dentro y fuera de la pista? La esgrima se parece al rugby en ese sentido: es un deporte de combate, pero con un gran respeto entre deportistas. Tenemos protocolos de saludo antes y después de cada combate, tanto al rival como a los árbitros. Existen normas claras y sanciones disciplinarias, similares a las tarjetas en el fútbol. Todo ello fomenta el respeto, el orden y la disciplina. En mi caso, al ser un deporte muy metódico, me ha ayudado a ser más organizado y a mantener un plan en mi día a día.


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