• Diario de Alcobendas

"Yo también soy Samuel"

Artículo de la asociación Alcoiris

A Coruña y Alcobendas están separadas por unos 600km. Sin embargo, lo que le ha pasado a Samuel Luiz lo hemos sentido como si hubiese ocurrido en nuestra propia ciudad.


Su asesinato ha supuesto un antes y un después en la larga lista de delitos de odio que afectan a nuestro colectivo. Es por ello que miles de personas se han lanzado a las calles en las ciudades de toda España, ya que además la tendencia en las últimas semanas en cuanto a delitos LGTBIfóbicos no resulta muy esperanzadora.


Es por ello que no podemos permitir que se nos siga matando y que desde los medios de comunicación encima se niegue el carácter homófobo en el asesinato de Samuel. Y, de la misma manera, tampoco podemos permitir que cierto partido político en nuestra propia ciudad niegue de forma sistemática la LGTBIfobia que sufrimos en nuestro día a día, negándose entre otras cosas a sumarse a la Declaración Institucional que se impulsó en el Ayuntamiento de cara al día Internacional contra la LGTBIfobia.


En las últimas semanas además se están haciendo virales las experiencias que muchas personas LGTBI sufrimos en nuestra infancia o adolescencia. Nosotros también fuimos el maricón de la clase y la marimacho a la que hicieron bullying en su instituto. Fue nuestra primera experiencia con el rechazo por ser diferentes, cuando ni quiera nosotros mismos sabíamos en aquel momento quiénes éramos.


Y es que lo le ha ocurrido a Samuel ha tenido un impacto en cada uno de nosotros y nosotras, despertando viejos fantasmas del pasado que pensábamos ya olvidados. Miedos que vuelven de nuevo al presente.


En algunos casos estos miedos se trasladan a nuestros hijos, hijas e hijes. “¿Volverá mi hijo a casa esta noche o le darán un paliza? ¿Sufrirá bullying mi hija por el hecho de tener dos madres en lugar de una familia tradicional?”


Por eso es tan importante educar en la diversidad y el respeto en nuestros colegios e institutos, para que algo así nunca vuelva a ocurrir y podamos volver a salir a la calle sin miedo.


En nuestra sociedad no pueden tener cabida los pines parentales que algunos pretenden implantar, que niegan las diferentes realidades de nuestras familias y que quieren volvernos invisibles.


Necesitamos que el futuro pase por una educación en nuestra ciudad que nos permita SER sin miedo. Necesitamos construir espacios seguros en los que nadie se sienta nunca más el diferente de clase o sea rechazado en su propia casa. Necesitamos una ciudad que responda y plante cara al odio para que nadie vuelva a ser asesinado jamás por “maricón”.


Porque lo que te llaman cuando te están asesinando importa.


Nuestras vidas importan.


Alcoiris

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