"No es el móvil, son sus recuerdos": el angustioso mensaje de una vecina de Alcobendas a la joven que se llevó la mochila de su suegra
- Diario de Alcobendas
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La familia de la anciana, de 82 años, pide que se devuelva el teléfono perdido el pasado sábado en la Plaza Rosalía de Castro

Lo que para alguien pudo parecer un "hallazgo" afortunado en un banco de la Plaza Rosalía de Castro, se ha convertido en una pesadilla para una vecina de Alcobendas de 82 años. María Monterde ha difundido a través de la revista municipal Siete Días una emotiva carta dirigida a la joven que, según testigos, recogió una mochila el pasado sábado 4 de abril, aprovechando un descuido de su suegra al entrar en su domicilio.
Mucho más que una pérdida material
El mensaje de la familia no nace desde la rabia, sino desde la tristeza por el estado anímico en el que ha quedado la anciana. "Está desconsolada, cargando con una culpa que no le corresponde a su edad", explica María. En el interior de la mochila no solo había ropa o las llaves de una moto; lo que más lamenta la familia es la pérdida de un teléfono móvil que fue apagado de inmediato. Para la propietaria, ese dispositivo guardaba fotografías y recuerdos personales que ahora son imposibles de recuperar.
Un llamamiento a la ética
La carta publicada en el medio local cuestiona directamente la decisión de la joven de quedarse con algo que sabía que tenía dueño. "¿De verdad vale la pena el beneficio que obtienes a costa del sufrimiento de una persona mayor?", se pregunta María en su escrito. La familia recalca el enorme trastorno logístico y económico que supone reponer todo lo perdido, pero insisten en que lo prioritario es devolver la tranquilidad a una mujer que solo cometió un error humano de un segundo.
Todavía hay tiempo para "hacer lo correcto"
Desde el entorno de la afectada aseguran que no buscan explicaciones ni represalias, solo recuperar los objetos. Por ello, instan a la chica a que demuestre que "los valores están por encima de la oportunidad" y entregue la mochila en cualquier comisaría o en la oficina de Objetos Perdidos del municipio. El caso ha despertado una ola de solidaridad entre los vecinos, que esperan que este llamamiento sirva para que la joven recapacite y devuelva lo que nunca debió llevarse.

