Josu Eguskiza: "En 'Los Hermanos' paso de ser un criado enamorado y tierno... a un proxeneta con careta de cerdo"
- Estela Andrés
- hace 25 minutos
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La obra, protagonizada por Eva Isanta, Cristina Medina y el propio Eguskiza, se estrenará este sábado 7 de marzo en el Teatro Auditorio Ciudad de Alcobendas

El actor de cine y teatro Josu Eguskiza, conocido por películas como 'Cabeza de perro' o 'Irati', ambas reconocidas con premios Goya, forma parte esta vez del reparto de 'Los Hermanos', una comedia que llega a Alcobendas este sábado 7 de marzo. El espectáculo propone una mirada contemporánea a un texto clásico, con música en directo, una escenografía atemporal y un tono que mezcla humor, emoción y reflexión sobre las relaciones familiares. Hablamos con él para conocer más sobre la obra y lo que encontrarán los vecinos que acudan al teatro.
Para quienes todavía no conocen la obra, Eguskiza lo tiene claro: “Es una comedia divertidísima”. La historia gira en torno a un tema universal, la forma de educar. “La obra trata sobre si es mejor utilizar una forma más laxa o una más estricta. Es un conflicto que existe desde que existen los seres humanos y que aparece en las familias y en las parejas”, explica.
Según el actor, es precisamente esa cercanía lo que hace que el público se identifique fácilmente con lo que ocurre sobre el escenario. “Muchas veces en una pareja siempre hay alguien más permisivo que otro y eso genera tensiones. Todo el mundo se va a sentir identificado: el que no es padre lo verá desde la perspectiva de hijo y el que ya lo es lo verá reflejado con su pareja. Incluso puede que se miren de reojo en algún momento”, comenta entre risas.
Un universo escénico propio
Uno de los elementos que distingue a 'Los Hermanos' es su propuesta visual y escénica. Eguskiza destaca especialmente el trabajo del director y el carácter atemporal del espectáculo. "El vestuario es atemporal, no e puede ubicar en una época concreta. No es clásico. Y la escenografía también tiene algo de atemporal, casi distópico. No sabes muy bien en qué sociedad o en qué tiempo estás", explica.
Ese enfoque ha permitido crear un universo propio sobre el escenario. “Hemos creado un espacio onírico donde transcurre la obra y donde se produce esa magia de trasladar al espectador a un lugar desconocido, pero muy bonito”, señala. La música también tiene un papel fundamental: “Tenemos muchos instrumentos en escena y todos los actores tocan. Toda la música se hace en directo, no hay pistas grabadas. Eso hace que el espectáculo tenga una forma de desarrollarse que no es la más convencional, aunque tampoco es algo extraño ni experimental”.
Tres personajes muy distintos
Eguskiza interpreta tres personajes diferentes a lo largo de la función, cada uno con un registro muy distinto. El primero es Geta, un criado enamorado y pícaro, inspirado en los personajes de la comedia clásica. “Es un enamorado muy tierno, muy bonito. Intenta quedarse con un anillo que le permitiría comprar su libertad. Es un personaje muy dulce”, explica.
El contraste, reconoce, resulta curioso incluso para él mismo: “Yo soy un tío grande, con la cabeza rapada, barba y pendientes… y ver a un hombretón de 50 años tan tierno resulta muy dulce. Me gusta mucho ese personaje”. Además, interpreta a un proxeneta con una escena muy potente y a un tercer personaje muy diferente: un oráculo interpretado como una mujer mayor. “Son tres registros muy distintos y me lo paso muy bien haciéndolos”, asegura.
Entre ellos, su favorito es claramente Geta. “Es el personaje principal en mi caso, porque está desde el principio hasta el final y tiene un arco muy bonito. Además, es el enamorado del protagonista. Ver a dos señores mayores tan tiernos es algo muy bonito”.
Un proceso creativo muy libre
El proceso de ensayos ha sido, según Eguskiza, muy colaborativo y abierto al juego. “Ha sido un trabajo muy natural y muy de grupo. Observábamos el texto, hablábamos entre nosotros y luego llegábamos a la tarima a probar”, recuerda.
Algunas de las decisiones escénicas surgieron de manera espontánea durante los ensayos. Un ejemplo es uno de los elementos más llamativos de su personaje de proxeneta: una máscara de cerdo. “En los ensayos llevamos objetos para probar cosas. Vi la careta, me la puse para hacer la escena y al director le encantó la imagen. Así se quedó”, cuenta.
Ese proceso también se aplicó al vestuario y a la estética de los personajes, que se fue construyendo poco a poco. “Muchas veces tomas una decisión que abre la puerta a otra: si llevas falda, entonces botas; si botas, entonces un bombín… Todo se va construyendo en cadena”.
Estreno en Alcobendas
El estreno de la obra en Alcobendas tiene además un significado especial para la compañía. “Es un auditorio muy potente y muy grande, con mucha capacidad. Además, muchos miembros de la compañía viven en Madrid, así que vienen amigos y familiares. Cuando ves el patio de butacas lleno con tanta gente conocida siempre es emocionante”, señala.
Eguskiza está convencido de que el público local disfrutará de la experiencia. “Van a reír mucho. Durante una hora y media van a emocionarse, llorar, reír… y seguro que podrán dejar todos sus problemas en la puerta del teatro para pasar un rato maravilloso”. Por eso, lanza una invitación directa a los lectores: “No siempre tienes la oportunidad de ver un clásico actualizado con una propuesta tan moderna y contemporánea. Estas ocasiones no se pueden perder, así que les animo a venir a verlo”.





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