• María Valverde

Cuatro balas, cuatro nucas, cabezas, tórax, tripas

Las tripas que no tienen los fascistas de VOX, las que no tiene el PP que quiere al fascismo en su gobierno


El viernes a las ocho de la mañana conducía de camino al trabajo escuchando la SER. Cuando contaron lo de las cuatro balas, una para cada cabeza de la familia de Pablo Iglesias (también para la Directora General de la Guardia Civil y Grande-Marlaska), pensé: “Por favor, que en el debate Monasterio lo condene. Por favor”.

Santiago Abascal y Rocío Monasterio en el mitin de la plaza de toros de Sanse este fin de semana

Sobre las 11:00 horas, comenzaba el segundo debate electoral entre los seis candidatos y candidatas a la Asamblea de Madrid, y Monasterio, no solo no condenaba las amenazas, sino que se burlaba del líder de Unidas Podemos, lo insultaba a él e insultaba a la democracia. Banalizaba de la forma más mezquina las balas recibidas por Pablo Iglesias.


Qué rabia, qué impotencia. Iglesias se iba del estudio y yo pensaba: “Por favor, que al menos Ayuso condene las amenazas”. Acto seguido, el PP ponía este tuit: “Iglesias, cierra al salir”. Me entraron ganas de llorar. De repente, dejé de sentir enfado, era tristeza, desolación al ver cómo VOX trataba de forma tan repugnante a una persona que acababa de ser amenazada de muerte de una manera tan directa junto a su familia, mientras Ayuso los llamaba “ofendidos”.

Cuatro balas. Cuatro nucas, cabezas, tórax, tripas. Las que no tienen los fascistas de VOX, las que no tiene el PP que quiere al fascismo en su gobierno. Qué miedo. Qué miedo los votantes de VOX, qué miedo los votantes del PP en Madrid, los votantes del odio, de la inhumanidad, de la vulgaridad. “Váyase, estamos mejor sin usted. Le queremos fuera de España”, gritaba Rocío Monasterio en aquel estudio de radio. Querer mandar a Pablo Iglesias al exilio es querer mandarnos a tantísimas españolas y españoles que nos vemos representadas en la izquierda de NUESTRO PAÍS, de NUESTRA CIUDAD. Y a mí de MI CASA no me echa ni Dios, ni Monasterio.


Hablamos de derechos humanos, de un partido que en los últimos días ha señalado a menores de manera infame en forma de publicidad, una publicidad que está en contra de la Constitución de España, el país que tanto defienden a capa y espada, y que roza el delito. Dejemos de buscar sinónimos. Es fascismo. Parece que hemos olvidado a qué conllevan los discursos continuados de odio. Parece que no queremos recordar la Historia. Qué inquietante estar hablando del valor de la democracia en el año 2021, después de lo que hemos vivido en España. Qué dolor.








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